Lectura Bíblica - Jueves 19-10-2023 Marcos del capítulo 1 al 2

Lectura Bíblica - Jueves 19-10-2023 - También En Audio

Marcos del capítulo 1 al 2


Marcos 1

Principio del evangelio de JESUCRISTO. Como está escrito en el profeta Isaías: He aquí envío mi mensajero delante de tu rostro, El cual preparará tu camino. Voz que está gritando en el desierto: Preparad el camino del Señor, Allanad sus sendas. Apareció Juan bautizando en el desierto, y proclamando un bautismo de arrepentimiento para liberación de pecados. Y salía a él toda la provincia de Judea, y todos los de Jerusalén, y confesando sus pecados, eran bautizados por él en el río Jordán. Y estaba vestido Juan de crines de camello y un cinto de cuero alrededor de su cintura, y comía langostas y miel silvestre. Y proclamaba, diciendo: Después de mí viene el que es más poderoso que yo, de quien no soy digno de inclinarme para desatar la correa de sus sandalias. Yo os bauticé con agua, pero Él os bautizará en Espíritu Santo. En aquellos días sucedió que vino JESÚS desde Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán. E inmediatamente, al subir del agua, vio que se rasgaban los cielos y al Espíritu descendiendo sobre Él, como una paloma. Y de los Cielos vino una voz: Tú eres mi Hijo amado; en Ti me complací. Enseguida el Espíritu lo impulsa al desierto. Y estaba en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás, y estaba con las fieras, y los ángeles lo servían. Después que Juan fue entregado, JESÚS fue a Galilea proclamando el evangelio de DIOS, y diciendo: ¡El tiempo ha sido cumplido y el reino de DIOS al alcance de la mano! ¡Arrepentíos, y creed en el evangelio! Pasando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, hermano de Simón, echando una jábega en el mar, porque eran pescadores. JESÚS les dijo: Venid en pos de Mí y haré que seáis pescadores de hombres. Y de inmediato, dejando las redes, lo siguieron. Yendo un poco más adelante, vio a Jacobo, el de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en su barca remendando las redes. Enseguida los llamó, y dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, lo siguieron. Y llegan a Cafarnaúm el sábado, y enseguida, entrando en la sinagoga, enseñaba. Y se asombraban de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas. Y en aquel momento estaba en la sinagoga de ellos un hombre con un espíritu inmundo, y vociferó, diciendo: ¿Qué tenemos en común contigo, JESÚS nazareno? ¿Viniste a destruirnos? ¡Sé quién eres: el Santo de DIOS! Pero JESÚS le ordenó, diciendo: ¡Cállate y sal de él! Y el espíritu inmundo, convulsionando y gritando a gran voz, salió de él. Y todos se maravillaron, y discutían entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¡Una nueva doctrina con autoridad! ¡Aun a los espíritus inmundos manda, y le obedecen! Y enseguida su fama salió por todas partes en toda la región alrededor de Galilea. E inmediatamente después de salir de la sinagoga, fueron a la casa de Simón y Andrés con Jacobo y Juan. Y la suegra de Simón yacía con fiebre, y enseguida le hablan acerca de ella. Y acercándose, la levantó tomándola de la mano, y la fiebre la dejó, y los servía. Y por la tarde, cuando se puso el sol, le traían todos los enfermos y los endemoniados, y la ciudad entera estaba agolpada ante la puerta. Y sanó a muchos que estaban enfermos de diversas dolencias, y echó fuera muchos demonios; pero no dejaba hablar a los demonios, porque lo conocían. Levantándose muy de mañana, estando aún oscuro, salió y fue a un lugar solitario, y allí oraba.

Y lo buscó Simón y los que estaban con él, y cuando lo hallaron, le dicen: ¡Todos te buscan! Les contesta: Vayamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para que también predique allí, pues para esto salí. Y entró en las sinagogas de ellos por toda Galilea, proclamando y echando fuera los demonios. Y se le acerca un leproso rogándole, y le dice: Si quieres, puedes limpiarme. Entonces Él, enfurecido, extendió su mano y lo tocó, y le dice: Quiero, ¡sé limpio! Y al instante la lepra salió de él y fue limpiado. Y airado con él, enseguida lo echó, diciéndole: Mira, a nadie digas nada, sino ve, muéstrate al sacerdote y ofrece por tu limpieza lo que Moisés ordenó, para testimonio a ellos. Pero él, saliendo, comenzó a pregonar en alto y a divulgar el asunto, hasta el punto que Él no podía entrar públicamente en la ciudad, sino que se quedaba fuera, en lugares despoblados, y acudían a Él de todas partes.


Marcos Capítulo 2

Días más tarde, volvió a entrar en Cafarnaúm, y se oyó que estaba en casa. Y se reunieron muchos, de modo que ya no había sitio ni aun frente a la puerta; y les hablaba la Palabra. Entonces vienen a Él cuatro cargando un paralítico, pero al no poder acercarse por causa de la multitud, levantaron el techo de donde Él estaba, y a través de la abertura, bajaron el catre donde yacía el paralítico. Viendo JESÚS la fe de ellos, dice al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados. Pero allí sentados, había algunos de los escribas, y cavilaban en sus corazones: ¿Por qué habla este así? Blasfema. ¿Quién puede liberar pecados sino uno, DIOS? Al instante, percibiendo JESÚS en su espíritu que cavilaban de este modo, les dice: ¿Por qué caviláis estas cosas en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil? ¿Decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados, o decir: Levántate, toma tu catre y anda? Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para liberar pecados (dice al paralítico): A ti te digo: ¡Levántate, alza tu catre y vete a tu casa! Y fue levantado, y alzando de inmediato el catre salió delante de todos, de manera que todos estaban asombrados y glorificaban a DIOS, diciendo: ¡Jamás vimos algo así! Y salió nuevamente junto al mar, y toda la multitud acudía a Él, y les enseñaba. Y pasando, vio a Leví, el de Alfeo, sentado en el lugar de los tributos, y le dice: ¡Sígueme! Y levantándose, lo siguió. Y sucedió que estando reclinado a la mesa en su casa, también muchos publicanos y pecadores estaban reclinados a la mesa con JESÚS y sus discípulos, pues eran muchos los que lo seguían, y los escribas de los fariseos, viendo que comía con los pecadores y publicanos, decían a sus discípulos: ¿Con publicanos y pecadores come? Al oírlo JESÚS, les dice: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No vine a llamar a justos, sino a pecadores. Y los discípulos de Juan y de los fariseos estando de ayuno, van y le preguntan: ¿Por qué los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan, y tus discípulos no ayunan? JESÚS les dijo: ¿Acaso los hijos del tálamo nupcial pueden ayunar mientras el novio está con ellos? Entre tanto tienen consigo al novio, no pueden ayunar, pero vendrán días cuando el novio les sea quitado, y entonces ayunarán en aquel día. Nadie cose un remiendo de tela nueva sobre un vestido viejo, de otra manera, el remiendo nuevo tira de lo viejo, y se hace una rotura peor. Y nadie echa vino nuevo en odres viejos, de otra manera, el vino reventará los odres, y se echan a perder el vino y los odres; antes bien: Vino nuevo en odres nuevos. Y al pasar Él por los sembrados en un sábado, aconteció que sus discípulos comenzaron a abrir camino arrancando las espigas. Y los fariseos le decían: Mira, ¿por qué hacen lo que no es lícito hacer en los sábados? Les dice: ¿Nunca leísteis qué hizo David, cuando tuvo necesidad y tuvo hambre, él y los que estaban con él: Cómo entró en la Casa de DIOS, en tiempo del sumo sacerdote Abiatar, y comió los panes de la proposición, de los cuales no es lícito comer sino a los sacerdotes, y dio también a los que estaban con él? Y les decía: El sábado fue instituido para el hombre, y no el hombre para el sábado. Por tanto, el Hijo del Hombre es también Señor del sábado.


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