Lectura Bíblica - 23-10-2023 - Lunes - Génesis Capítulo 44 al 47
Lectura Bíblica - 23-10-2023 - Lunes
Génesis Capítulo 44 al 47 - También En Audio
Génesis Capítulo 44
Y ordenó expresamente al que estaba a cargo de su casa: Llena de comida los costales de estos hombres, tanto como puedan llevar, y pon la plata de cada uno en la boca de su costal. Y meted la copa de plata en la boca del costal del menor, con la plata de su grano. Y se hizo conforme a la palabra que había hablado José. Cuando rayó el alba, fueron despedidos aquellos varones, ellos y sus asnos. Salieron ellos de la ciudad, y no se habían alejado, cuando José dijo al que estaba a cargo de su casa: Levántate y persigue a esos hombres, los arrestarás y les dirás: ¿Por qué me habéis pagado mal por bien? ¿Por qué robasteis mi copa de plata? ¿No es esta en la cual bebe mi señor, y con lo que suele interpretar augurios? Mal habéis obrado en lo que habéis hecho. Así, los alcanzó y les habló estas palabras. Y ellos le dijeron: ¿Por qué habla mi señor tales cosas? ¡Lejos sea de tus siervos hacer cosa semejante! He aquí, la plata que hallamos en la boca de nuestros costales, te la volvimos a traer desde la tierra de Canaán. ¿Cómo, pues, hurtaríamos de la casa de tu señor plata u oro? Aquel de tus siervos en quien sea hallada la copa, que muera, y nosotros también seremos esclavos de mi señor. Y él dijo: Sea ahora conforme a vuestras palabras, aquel en quien se halle la copa, llegará a ser mi esclavo, y vosotros seréis inocentes. Y se apresuraron, y bajando cada uno su costal a tierra, cada cual abrió su costal. Registraba él del mayor al menor, y la copa fue hallada en el costal de Benjamín. Ellos entonces se rasgaron las vestiduras. Y cada uno cargó su asno, y regresaron a la ciudad. Y llegaron Judá y sus hermanos a casa de José, y él estaba aún allí, y cayeron a tierra ante él. Y José les dijo:
¿Qué acción es esta que habéis hecho? ¿No sabéis que un hombre como yo es capaz de adivinar? Y dijo Judá: ¿Qué diremos a mi señor? ¿Qué hablaremos? ¿Cómo nos justificaremos? Ha-Elohim ha descubierto la iniquidad de tus siervos. He aquí, somos esclavos de mi señor, nosotros, y también aquel en cuya mano fue hallada la copa. Pero él dijo: Lejos de mí el hacer esto, el hombre en cuya mano fue hallada la copa, él será mi esclavo. Vosotros subid en paz a vuestro padre. Entonces Judá se acercó a él, y dijo: ¡Ay, señor mío! Tu siervo hablará palabra a oídos de mi señor, pero no se encienda tu ira contra tu siervo, porque tú eres como el mismo Faraón. Mi señor ha preguntado a sus siervos, diciendo: ¿Tenéis padre o hermano? Y nosotros dijimos a mi señor: Tenemos un padre anciano, y un muchacho pequeño que le nació en su vejez, pues su hermano murió, solo él quedó de su madre, y su padre lo ama. Y dijiste a tus siervos: Hacedlo bajar para que lo vea. Y nosotros dijimos a mi señor: El muchacho no puede abandonar a su padre, porque si lo abandonara, su padre moriría. Pero dijiste a tus siervos: Si vuestro hermano menor no baja con vosotros, no veréis más mi rostro. Y aconteció que cuando subimos adonde mi padre, tu siervo, le referimos las palabras de mi señor. Y nuestro padre dijo: Volved a comprar para nosotros un poco de alimento. Pero nosotros dijimos: No podemos bajar. Si nuestro hermano menor va con nosotros, bajaremos, porque no podremos ver el rostro de aquel hombre si no está con nosotros nuestro hermano menor. Pero tu siervo, mi padre, nos dijo: Vosotros mismos sabéis que mi mujer me dio a luz dos. El uno salió de mi lado, y dije: Ciertamente fue despedazado. Y hasta ahora no lo he vuelto a ver. Y si tomáis también a este de mi presencia y le sucede alguna desgracia, haréis descender mis canas con dolor al Seol. Y ahora, cuando llegue a tu siervo, mi padre, y el muchacho no esté con nosotros, como su alma está ligada al alma de él, sucederá que cuando vea que el muchacho no está con nosotros, morirá, y tus siervos habrán hecho descender con dolor al Seol las canas de tu siervo, nuestro padre. Porque yo, tu siervo, quedé como fiador del muchacho ante mi padre, diciendo: Si no te lo traigo, sea pecador ante mi padre todos los días. Y ahora, quede tu siervo en lugar del joven por esclavo de mi señor, pero que el joven suba con sus hermanos. Porque ¿cómo subiré yo hasta mi padre si el joven no está con nosotros? ¡No vea el mal que le sobrevendrá a mi padre!
Génesis Capítulo 45
No pudiendo ya contenerse ante quienes estaban a su lado, José dijo: ¡Salid todos de mi presencia! Y no quedó hombre con él cuando José se dio a conocer a sus hermanos. Entonces alzó su voz en llanto, y lo oyeron los egipcios y lo oyó la casa de Faraón. Y dijo José a sus hermanos: ¡Yo soy José! ¿Vive aún mi padre? Y sus hermanos, conturbados, no pudieron responderle. Y dijo José a sus hermanos: ¡Acercaos a mí! Y ellos se acercaron, y él dijo: Yo soy vuestro hermano José, a quien vendisteis para Egipto. Ahora pues, no os entristezcáis ni os parezca insoportable haberme vendido acá, pues para preservar la vida me envió Elohim delante de vosotros. Porque ya ha habido dos años de hambruna sobre la tierra, y aún quedan cinco años en que no habrá siembra ni siega.
Por eso Elohim me envió delante de vosotros para preservaros un remanente en esta tierra y para daros vida por medio de una gran liberación. Así que, no me enviasteis vosotros acá, sino Ha-Elohim, quien me ha constituido como padre de Faraón, y señor de toda su casa, y gobernador en toda la tierra de Egipto. Daos prisa, subid hasta mi padre, y decidle: Así dice tu hijo José: Elohim me ha puesto por señor de todo Egipto, desciende a mí, no te detengas, y habitarás en la tierra de Gosén, y estarás cerca de mí, tú y tus hijos, y los hijos de tus hijos, tus rebaños y tus vacadas y todo lo que tienes. Y allí te sustentaré, pues aún quedan cinco años de hambruna, para que no caigas en la miseria tú y tu casa, y todo lo que tienes. Y por cierto, vuestros ojos pueden ver, y los ojos de mi hermano Benjamín, que es mi boca la que os habla. Declararéis a mi padre todo mi esplendor en Egipto y lo que habéis visto. ¡Daos prisa, y haced que mi padre descienda acá! Y se echó al cuello de su hermano Benjamín, y lloró, y Benjamín lloró en su cuello. Y besó a todos sus hermanos, y lloró sobre ellos. Después sus hermanos hablaron con él.Y la voz fue oída en la casa de Faraón, diciendo: ¡Han venido los hermanos de José! Y resultó agradable a Faraón y a sus siervos. Y dijo Faraón a José: Dí a tus hermanos: Haced esto: Cargad vuestras bestias y entrad en tierra de Canaán. Luego tomad a vuestro padre y a vuestras familias, y venid a mí, y yo os daré lo bueno de la tierra de Egipto, y comeréis de la abundancia del país. Mándales esto: Tomaos carros de la tierra de Egipto para vuestros pequeños y vuestras mujeres, y tomad a vuestro padre, y venid. Y no os preocupéis por vuestros enseres, porque lo mejor de Egipto es vuestro. Así lo hicieron los hijos de Israel, y José les dio carros conforme a la orden de Faraón, y les dio provisión para el camino. A todos ellos les dio doble vestido, pero a Benjamín le dio trescientas piezas de oro y cinco vestidos de lujo. Y a su padre envió: Diez asnos cargados de lo mejor de Egipto, y diez asnas cargadas de pan para el viaje de su padre. Y despidió a sus hermanos, y fueron encaminados, y les dijo: No discutáis por el camino. Subieron de Egipto, y llegaron a la tierra de Canaán, a su padre Jacob, y le anunciaron, diciendo: ¡José aún vive, y gobierna en toda la tierra de Egipto! Pero su corazón desmayó, pues no les creía. Mas ellos le dijeron todas las palabras que José les había hablado, y al ver los carros que José había enviado para llevarlo, el espíritu de su padre Jacob revivió. Entonces dijo Israel: ¡Basta! ¡Mi hijo José aún vive! ¡Iré y lo veré antes de morir!
Génesis Capítulo 46
Y partió Israel con todo lo que tenía. Y llegó a Beer-Seba, y ofreció sacrificios al Elohim de su padre Isaac. Y habló Elohim a Israel en visión nocturna, y le dijo: ¡Jacob! ¡Jacob! Y él dijo: Heme aquí. Y le dijo: Yo soy Elohim, el Elohim de tu padre. No temas bajar a Egipto, porque allí te convertiré en una gran nación. Yo descenderé contigo a Egipto, y ciertamente Yo también te haré subir, y José pondrá sus manos sobre tus ojos. Y se levantó Jacob de Beer-Seba, y los hijos de Israel hicieron subir a su padre, a sus pequeños y a sus mujeres en los carros que José había enviado para que lo llevaran. Y tomaron sus ganados, y las pertenencias que habían adquirido en la tierra de Canaán, y se fueron a Egipto, Jacob, y toda su descendencia con él, sus hijos y nietos, sus hijas y nietas. Y llevó toda su descendencia a Egipto. Estos son los nombres de los hijos de Israel que entraron en Egipto: Jacob y sus hijos: Rubén, el primogénito de Jacob. Y los hijos de Rubén: Hanoc, Falú, Hezrón y Carmi. Y los hijos de Simeón: Jemuel, Jamín, Ohad, Jaquín, Zohar y Saúl, hijo de la cananea. Y los hijos de Leví: Gersón, Coat y Merari. Y los hijos de Judá: Er, Onán y Sela, Fares y Zara, aunque Er y Onán habían muerto en tierra de Canaán. Y los hijos de Fares fueron Hezrón y Hamul. Los hijos de Isacar: Tola, Fúa, Iob y Simrón. Y los hijos de Zabulón: Sered, Elón y Jahleel. Estos fueron los hijos de Lea, los que ella le dio a luz a Jacob en Padan-Aram, además de su hija Dina. El total de personas de sus hijos e hijas fue treinta y tres. Y los hijos de Gad: Zifión, Hagui, Suni, Ezbón, Heri, Arodi y Areli. Y los hijos de Aser: Jimna, Isúa, Isúi y Beria y Sera, hermana de ellos. Los hijos de Beria: Heber y Malquiel. Estos fueron los hijos de Zilpa, la que Labán dio a su hija Lea, y le dio a luz estos a Jacob, dieciséis personas. Hijos de Raquel, mujer de Jacob: José y Benjamín. Y a José, en la tierra de Egipto, le nacieron Manasés y Efraín, los cuales le dio a luz Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On. Y los hijos de Benjamín fueron Bela, Bequer, Asbel, Gera, Naamán, Ehi, Ros, Mupim, Hupim y Ard. Estos fueron los hijos de Raquel que nacieron a Jacob, catorce personas en total. Y los hijos de Dan: Husim. Y los hijos de Neftalí: Jahzeel, Guni, Jezer y Silem. Estos fueron los hijos de Bilha, la que dio Labán a Raquel su hija, y ella dio a luz estos a Jacob, siete personas en total. Todas las personas que fueron con Jacob a Egipto, procedentes de sus lomos, sin contar las mujeres de los hijos de Jacob, todas las personas fueron sesenta y seis. Y los hijos de José, que le nacieron en tierra egipcia fueron dos. Todas las almas de la casa de Jacob que entraron en Egipto fueron setenta.Y envió a Judá delante de él para su encuentro con José en la ciudad de Pitón, en tierra de Rameses. Y José, unciendo sus carros, subió al encuentro de Israel, su padre, en la ciudad de Pitón. Y al verlo, lo abrazó y lloró largamente. E Israel dijo a José: ¡Ahora puedo morir, pues he visto tu rostro y aún estás vivo! Y dijo José a sus hermanos: Subiré a informar a Faraón y decirle: Mis hermanos y la casa de mi padre, que estaban en la tierra de Canaán, han venido a mí. Son pastores que cuidan del ganado, y han traído sus rebaños, sus vacadas y todas sus posesiones. Cuando Faraón os llame y diga: ¿Cuál es vuestro oficio? vosotros responderéis: Tus siervos son pastores desde su juventud hasta ahora, lo mismo nosotros que nuestros padres. Así podréis vivir en la tierra de Gosén, porque todo pastor de ovejas es abominación para los egipcios.
Génesis Capítulo 47
Fue, pues, José y anunció a Faraón, y le dijo: Mi padre y mis hermanos, sus rebaños y vacadas, con todo lo que tienen, han venido de la tierra de Canaán, y he aquí están en la tierra de Gosén. Y de entre sus hermanos tomó a cinco de ellos, y los presentó a Faraón. Y Faraón dijo a sus hermanos: ¿Cuál es vuestro oficio? Y respondieron a Faraón: Tus siervos son pastores de ovejas, nosotros y nuestros padres. Y dijeron a Faraón: Vinimos para habitar en esta tierra porque la hambruna aprieta en la tierra de Canaán y no hay pasto para las ovejas de tus siervos. Permite que tus siervos habiten en tierra de Gosén. Y Faraón habló a José, diciendo: Tu padre y tus hermanos han venido a ti. La tierra de Egipto está delante de ti. Haz habitar a tu padre y a tus hermanos en la mejor tierra. Y tomó José a su padre Jacob y lo presentó a Faraón, y Jacob bendijo a Faraón. Y Faraón preguntó a Jacob: ¿Cuántos son los días de los años de tu vida? Jacob respondió a Faraón: Los días de los años de mis peregrinaciones son ciento treinta años. Pocos y malos han sido los días de los años de mi vida, y no han llegado a los días de los años de la vida de mis padres en los días de sus peregrinaciones. Y Jacob bendijo a Faraón y salió de su presencia. José, pues, hizo habitar a su padre y a sus hermanos dándoles posesión en la tierra de Egipto, en la mejor tierra, en la tierra de Rameses, como había ordenado Faraón. Y abastecía José a su padre, a sus hermanos y a toda la casa de su padre, incluidos los pequeños. Pero en el país no había alimento y la hambruna arreciaba, y la tierra de Egipto y la de Canaán desfallecían a causa de la hambruna. Recogió, pues, José toda la plata hallada en tierra de Egipto y tierra de Canaán, por el grano que compraban y que se les abastecía, y llevó José toda la plata a la casa de Faraón. Cuando se hubo acabado la plata de la tierra de Egipto y de la tierra de Canaán, todo Egipto acudió a José, diciendo: ¡Danos pan! ¿Por qué moriremos ante ti? Pues la plata se ha acabado. Entonces dijo José: Si se ha acabado la plata, entregad vuestro ganado, y yo os daré por vuestro ganado. Y llevaron sus ganados a José. Y José les dio pan por los caballos, por el ganado del rebaño, por el ganado de la vacada, y por los asnos. Y durante aquel año les suministró alimento a cambio de todos sus ganados. Finalizado aquel año, acudieron a él el segundo año, y le dijeron: No ocultamos a nuestro señor que, puesto que la plata se ha acabado, y también el ganado es de nuestro señor, nada queda delante de nuestro señor sino nuestro cuerpo y nuestro suelo. ¿Por qué moriremos ante tus ojos como nuestra tierra?Cómpranos a nosotros y a nuestra tierra por pan, y nosotros y nuestro suelo seremos esclavos de Faraón, pero danos semilla para que podamos vivir y no muramos, y la tierra no sea asolada. Y José compró para Faraón toda la tierra de los egipcios exceptuando la tierra de los sacerdotes, que no compró, porque Faraón había dado a los sacerdotes su ración, y de Faraón comían la ración que les daba. Por eso no tuvieron que vender sus campos. Pero los egipcios vendieron sus campos a Faraón, pues la hambruna prevalecía contra ellos. Y la tierra llegó a ser de Faraón, el cual sometió al pueblo como esclavos, desde un extremo a otro del territorio de Egipto. José dijo al pueblo: He aquí, hoy os he comprado a vosotros con vuestra tierra para Faraón. Ahí tenéis semilla para sembrar la tierra. Cuando llegue la cosecha daréis la quinta parte a Faraón, y las cuatro partes serán vuestras para sembrar el campo, para alimento vuestro y los que están en vuestras casas. Respondieron: ¡Nos has dado la vida! Hallemos gracia a ojos de nuestro señor, y seamos siervos de Faraón. Y José lo estableció por estatuto sobre la tierra de Egipto hasta este día: Faraón recibe la quinta parte. Solo la tierra de los sacerdotes no llegó a ser de Faraón. Y habitó Israel en el país de Egipto, en tierra de Gosén, y tomaron posesión en ella, y fueron fructificados y multiplicados en gran manera.Y vivió Jacob en la tierra de Egipto diecisiete años, pues fueron los días de Jacob, los años de su vida, ciento cuarenta y siete años. Cuando se acercaba para Israel la hora de morir, llamó a su hijo José, y le dijo: Si hallé gracia ante tus ojos, pon tu mano bajo mi muslo, y harás conmigo la misericordia y el favor de no enterrarme en Egipto. Cuando descanse con mis padres me llevarás de Egipto y me enterrarás en el sepulcro de ellos. Y respondió: Haré según tu palabra. Pero insistió: ¡Júramelo! Y se lo juró. Entonces Israel adoró sobre el extremo de su bordón.
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